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viernes, 12 de febrero de 2016

VIVAMOS LA CUARESMA



Un año más se nos invita a adentrarnos en el tiempo de Cuaresma, cuarenta días para vivir con gozo creciente este camino hacia la celebración de la Pascua, la fiesta central del año.
Intentemos vivir estas semanas contemplando a la persona de Jesús, que el evangelio de cada domingo nos presentará, intentando hacer nuestras sus actitudes y sus sentimientos.
El primer domingo, veremos a Jesús tentado en el desierto, como uno de nosotros, pero manteniéndose fiel a su misión a pesar de obstáculos y dificultades. Mirémoslo, el segundo domingo, transfigurado, dejando resonar en nuestro interior la invitación del Padre: “Escuchadlo”.
Después, el resto de domingos, con las parábolas de la higuera, del hijo alejado de casa de su padre, de la mujer sorprendida en adulterio, abrámonos a su amor, a su misericordia, a su ternura, a su amistad incondicional... y cojamos esta mano que siempre se nos alarga para acompañarnos, ayudarnos y alentarnos.

Que vivamos esta Cuaresma con novedad, con la mirada puesta en la celebración de la Pascua, dispuestos a reafirmar nuestro compromiso con Jesucristo, sea cuál sea el lugar donde nos encontremos.
¡Gozosa Cuaresma para todos aquellos y aquellas que os acercáis a estas páginas!

viernes, 20 de marzo de 2015

SI EL GRANO DE TRIGO...



Llegamos al quinto domingo de Cuaresma, casi al final de nuestro trayecto para llegar a la Pascua. El evangelio empieza interpelándonos en lo más profundo de nosotros mismos: “Quisiéramos ver a Jesús”. Este es el deseo inscrito en el interior de cada persona, aunque muchas veces sin saberlo: “ver”, es decir, descubrir, conocer, amar, seguir... a Jesús.
Jesús invita a seguirlo con todas las consecuencias: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto”. Si de verdad queremos vivir la vida de Jesús, sea donde sea el lugar en que nos encontremos, hemos de estar dispuestos a entregarnos, a dar todo lo que tenemos de nosotros mismos y a ponerlo a disposición de los demás; hemos de servir al estilo de Jesús, abriéndonos a Él y a todas las personas que nos necesitan.
Cada uno de nosotros podemos ser este grano de trigo que, como Jesús, se da con generosidad y disponibilidad.
Con estas actitudes, acabemos de recorrer los últimos días de Cuaresma, dispuestos a celebrar con gozo la Pascua, ya tan cercana.

viernes, 13 de marzo de 2015

EL DON DEL HIJO



Vamos recorriendo el camino de la Cuaresma y nos encontramos ya en el cuarto domingo, cada vez más cerca de la Pascua. El evangelio de este día nos hace fijar la mirada en la entrega que el Padre nos ha hecho, y nos sigue haciendo, de su Hijo Jesucristo:“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único”.
Dándonos a su Hijo, se nos da la VIDA, disfrutamos ya desde ahora de la presencia de Dios, de su amor, de su ternura, de su amistad, de su consuelo, de su ayuda... Disfrutar de los dones de Dios depende de nosotros; Él se nos entrega sin medida hasta darse Él mismo pero nosotros tenemos que estar abiertos y receptivos por acoger esta vida y esta luz. Entonces, ninguna oscuridad, ninguna duda, ninguna incertidumbre... nos podrá hacer tambalear si tenemos la seguridad, y lo hemos experimentado, que Dios está con nosotros y que, con Jesús, nos lo ha dado realmente TODO.
Con este ánimo, sigamos adelante hacia la próxima Pascua.

viernes, 6 de marzo de 2015

NUESTRO TEMPLO



Hemos llegado al tercer domingo de Cuaresma. En este día, el evangelio nos pone ante los ojos una escena que nos puede desconcertar: Jesús echa del templo a los mercaderes.
Jesús, por medio de un gesto profético, nos quiere decir que el templo no es solamente un edificio y un conjunto de piedras colocadas artísticamente. El templo es mucho más que esto: es un lugar de encuentro con Dios, un espacio de relación con Él, un lugar de oración y de escucha de su Palabra. Por eso no se puede banalizar, no se  puede hacer un uso cualquiera. Movido por esta convicción, Jesús expulsa a todos aquellos que están haciendo de la relación con Dios un negocio y, con su actitud, empujan a otras personas a alejarse de Él.
Y Jesús va todavía mucho más allá: el auténtico templo somos cada uno de nosotros; toda persona es un templo del mismo Dios. Es cierto que el templo, como edificio, tiene que ser respetado, valorado, tratado como tal, pero mucho más todavía la persona de cada uno de los hermanos y hermanas que son el lugar privilegiado donde Dios habita.
Si cuidamos cura del templo como lugar de relación con Dios, ¡como no  tenemos que cuidar de nosotros mismos y de cada una de las personas que tratamos en nuestra vida!
Que la conciencia que Dios habita realmente en nosotros y en los demás nos acompañe en el recorrido de este camino que nos lleva hacia la Pascua.

viernes, 27 de febrero de 2015

INVITADOS A ESCUCHAR A JESÚS



Como siempre, el evangelio del segundo domingo de Cuaresma, nos presenta la Transfiguración de Jesús. Intentemos penetrar un poco en este texto.
Jesús se lleva los discípulos, desanimados y desconcertados por el reciente anuncio de la Pasión de su Maestro y Amigo, hacia una montaña alta. Allá, lejos del ruido y del bullicio, les ayuda a descubrir un poco más quién es Él, se les da a conocer más profundamente, a hacer experiencia. Finalmente, la voz del Padre los invita a hacer suya una actitud: “Escuchadlo”.
La experiencia de los discípulos a la montaña también tiene que ser nuestra propia experiencia. También, como Pedro, Santiago y Juan, somos invitados, dentro de las actividades y preocupaciones de cada día, a buscar un lugar y un espacio de silencio, de reflexión y de oración donde podamos ir captando, poco a poco, la persona de Jesús y todo lo que nos ofrece: su amistad, su amor, su apoyo, su ayuda... su misma vida. También somos invitados a escucharlo, por medio de su Palabra, y a través de todas las personas que se acercan a nosotros.
Intentemos vivirlo a lo largo de esta Cuaresma para poder llegar con gozo a la próxima Pascua.