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viernes, 27 de noviembre de 2015

ADVIENTO: ALEGRÍA Y ESPERANZA



Un año más estamos a punto de empezar el tiempo de Adviento. Estas cuatro semanas que, además, de invitarnos a celebrar con novedad la cercana Navidad, nos quieren ayudar a reflexionar sobre nuestra propia vida.
Día a día nos vamos acercando a nuestro encuentro definitivo con aquel a quien seguimos, sea cual sea nuestra situación y nuestra opción. El tiempo de Adviento nos invita a tener presentes unas determinadas actitudes en nuestro caminar. Domingo tras domingo, los textos del evangelio nos lo recordarán.
Jesús, aquel quien celebraremos los días de Navidad como el don que el Padre nos hace, nos invita a velar, a estar atentos, a no despistarnos, a pesar de todas las voces que en nuestro entorno nos ofrecen tantas y tantas cosas que no podrán llenar nunca nuestra sed de infinito.
También veremos como Juan Bautista nos animará a abrir los caminos del Señor, a dejarlo entrar en nuestra vida y a ayudar a los demás a encontrarlo.
Finalmente, la excepcional figura de Maria, con su   disponible y generoso, con su entrega incondicional a los demás, con su fidelidad, es para nosotros modelo y ejemplo de seguimiento de Jesús y de abertura al proyecto de Dios.

Que este tiempo de Adviento sea de verdad una nueva oportunidad para crecer en nuestra esperanza y alegría, a fin de que podamos celebrar la próxima Navidad con el gozo que nos da saber que somos amados profundamente por Dios.

sábado, 29 de noviembre de 2014

UN NUEVO ADVIENTO



Empieza un nuevo Adviento y, con él, la invitación a renovar las actitudes propias de este tiempo que, en realidad, son actitudes que tenemos que tener en cuenta a lo largo de toda nuestra vida.Durante estas cuatro semanas antes de Navidad, los textos del evangelio de cada domingo nos hacen recorrer un camino que, si lo seguimos, nos irá preparando para acoger a la persona de Jesús en nuestra vida de una manera más comprometida.
La espiritualidad del tiempo de Adviento es todo un programa de vida que quiere reavivar en nosotros nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor. Nos hace renovar la certeza de que Dios es el único que no pasa y que no falla nunca y que siempre nos ofrece su amor, su bondad, su ternura, su ayuda incondicional...
El primer domingo de Adviento es el mismo Jesús quién nos invita a “velar” y a estar atentos para reconocerlo en nuestra vida, en nuestro día a día, en los acontecimientos que nos rodean y en la persona de los otros. Después, a lo largo de las otras dos semanas, se nos animará a “preparar los caminos del Señor” y a “allanar sus senderos”. Abrámosle nuestro corazón, toda nuestra vida con disponibilidad, y abrámonos también a las personas que nos rodean, atentos a lo que puedan necesitar de nosotros. Por último, acabaremos el Adviento contemplando a la persona de Maria, la madre de Jesús. Ella, que es quien supo de verdad velar y preparar los caminos del Señor es la muchacha que pronuncia su sí incondicional a Dios, sin poner impedimentos ni obstáculos a lo que Él le estaba pidiendo. Maria nos puede ayudar a recorrer el camino del Adviento con sus mismas actitudes.
El primer domingo de Adviento empieza el Año dedicado a nivel mundial a la Vida Consagrada, una celebración que durará hasta el 2 de febrero de 2016. Recordamos a tantos hermanos y hermanas de diferentes países, lenguas y culturas que en un momento de nuestra vida escuchamos la llamada de Dios y la seguimos. Que este año nos ayude a vivirlo con más compromiso y también con agradecimiento. Que todos vosotros, quienes os acercáis a estas páginas, nos ayudéis también a dar gracias con vuestro apoyo y testimonio.
¡Gozoso Adviento!

viernes, 20 de diciembre de 2013

MARÍA Y JOSÉ

Hemos llegado al último domingo de Adviento, a las puertas de Navidad. Esta última semana toda la liturgia nos empieza a adentrar en el Misterio que dentro de muy pocos días celebraremos. En este cuarto domingo, el evangelio nos presenta las figuras de Maria y de José. Hace dos semanas contemplamos la disponibilidad de Maria, su apertura y entrega. Hoy se añade la persona de José.
José se encuentra inmerso en la incertidumbre y la oscuridad, y será escuchando la voz de Dios y dejándose guiar por Él que encontrará el sentido de su misión y responderá con generosidad y fidelidad a lo que Dios le pide.
Muchas veces también nosotros andamos desorientados, rodeados por numerosas dudas y sin ver nada. Pero, tal como nos asegura el evangelio de este domingo, “Dios está con nosotros” y de varias formas quiere hacerse notar en nuestra vida para ayudarnos a caminar hacia andar la esperanza y la paz.

Terminemos de recorrer estos pocos días que nos faltan del tiempo de Adviento para llegar a la gran solemnidad de la Navidad con la mirada puesta en Jesús que siempre está a nuestro lado.

viernes, 13 de diciembre de 2013

RECONOCER A JESÚS


Llegamos al tercer domingo de Adviento y, una vez más, el texto del evangelio que escucharemos y reflexionaremos nos quiere acercar a la persona de Jesucristo para ir conformando nuestra vida a la suya.
Este domingo, Juan Bautista, un personaje muy representativo del tiempo de Adviento, envía a sus discípulos a Jesús para tener la certeza y la seguridad de que Él es de verdad el Mesías esperado y deseado. Jesús siempre nos quiere hacer reflexionar y su respuesta es una invitación a reconocer su persona por medio de su forma de actuar: “Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo”. Allí donde hay Jesús hay luz, hay armonía, hay alegría y gozo y, en definitiva, hay vida en plenitud.
A veces a nosotros también nos cuesta encontrar y reconocer Jesús y lo podemos hacer en la sencillez de la vida de cada día, en la escucha de su Palabra, en la persona de los demás y en sus gestos de amor y de buena voluntad. También nosotros podemos ser para ellos luz y referente para que puedan encontrar y reconocer a Jesús, con el testimonio de nuestra vida como creyentes. Así todo el mundo podrá escuchar “el anuncio del evangelio”.

Continuemos viviendo este tiempo de Adviento con Jesús, que viene cada día a nosotros, y con Maria, teniendo presentes sus actitudes de entrega y de generosidad.

sábado, 7 de diciembre de 2013

EL SÍ DE MARÍA

En este segundo domingo de Adviento, que coincide con la solemnidad de la Inmaculada, se nos invita a poner nuestros ojos en la gran figura de María. El texto del evangelio que se proclamará es el relato de la Anunciación. Intentemos escucharlo y reflexionarlo con novedad, dejándonos sorprender por la profundidad de este texto a pesar de la sencillez de la narración.

María, como ninguna muchacha de Israel, esperaba la venida del Mesías, y con su lo concibió en su corazón y en su seno materno. Era una muchacha enamorada de Dios, abierta a Él y dispuesta a todo lo que el Señor le pudiera indicar. María dio un radical al plan que Dios tenía sobre ella, y lo mantuvo a lo largo de toda su vida, desde este momento de la Anunciación hasta el Calvario.
María no pronunció sólo un en un momento concreto de su vida, sino que lo vivió de una forma ininterrumpida, abriéndose en cada momento a la Palabra de Dios. Ella nos puede enseñar a vivir con fidelidad, a responder con generosidad y apertura al proyecto que Dios tiene sobre cada uno de nosotros.
Que este segundo domingo de Adviento nos ayude a acercarnos más a la persona de María y a hacer nuestras sus actitudes de entrega y de docilidad.
Sigamos caminando hacia la Navidad con la mirada puesta en la Madre de Jesús.

viernes, 29 de noviembre de 2013

UN TIEMPO DE VELA

Nos volvemos a encontrar en el Adviento, este tiempo, breve pero intenso, en qué somos invitados a intensificar una serie de actitudes con el fin de abrir nuestro corazón y toda nuestra persona a la acción de Dios en nosotros.
Es cierto que el Adviento es una oportunidad para prepararnos para la Navidad pero también es mucho más que esto. A lo largo de estas cuatro semanas, además de una ayuda para vivir la Navidad ya cercana, se nos insiste en una actitud fundamental en nuestra vida: velar. Velar es propio de quien espera, de quien vive en expectación y con ilusión ante un acontecimiento que se acerca. En nosotros, esta espera es la llegada de Dios en nuestra vida, no sólo la llegada de Dios en nuestra historia que celebraremos para Navidad, sino también la venida de Dios en nuestra vida de cada día, por medio de los acontecimientos, de las personas que nos rodean, de su Palabra... Dios viene cada día en nuestra realidad y por ello tenemos que estar en una actitud permanente de vela y de escucha con el fin de captar su presencia y su acción. En el evangelio de este I domingo de Adviento, Jesús nos dirá: "Estad en vela" y "Estad preparados". Intentemos vivir así con el fin de captar su acción en nosotros y poder vivir su proximidad en lo más íntimo de nosotros mismos. Así nos prepararemos de verdad a vivir la Navidad.

viernes, 30 de noviembre de 2012

ADVIENTO: VIGILIA Y ESPERANZA


Estamos a punto, un año más, de empezar el tiempo de Adviento. Un tiempo breve y, aun así, profundo e intenso; un tiempo que no es sólo una preparación para la próxima Navidad sino que, a lo largo de estas cuatro semanas, la Iglesia nos invita a acercarnos un poco más a la persona de Jesucristo.
Veremos que, a lo largo d estos días, se nos insistirá en asumir unas actitudes muy concretas: la vigilia, la esperanza, la alegría. Los textos del evangelio que escucharemos nos lo remarcan con insistencia. Pronto, en la Navidad, celebraremos la venida de Dios hecho como uno de nosotros en Jesucristo, pero ya desde ahora tenemos que acercarnos a Él con expectación, atentos a su acción en nosotros, a su amor, a su ternura, a su entrega incondicional. Por esto es importante velar, vivir con esperanza, dejar que el gozo y la alegría entren en nuestras vidas porque realmente Dios se ha hecho muy cercano y comparte nuestra misma existencia.
El Adviento es un tiempo que nos anima a poner nuestra mirada en la persona de Maria, la madre de Jesús. Ella ha de ser para nosotros estímulo con el fin de vivir con estas actitudes, no sólo en estos días, sino siempre.
Que sepamos vivir con expectación y con esperanza, a pesar de las prisas y el ritmo acelerado que a veces nos viene impuesto. Este es nuestro deseo para todos y todas vosotros en este Adviento.