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miércoles, 20 de noviembre de 2013

TERMINAMOS EL AÑO DE LA FE

El próximo domingo, con la solemnidad de Cristo Rey, llegamos al final del año de la fe y también terminamos nuestro recorrido por el Credo. Acabamos nuestras reflexiones con las últimas reflexiones con las últimas afirmaciones de la profesión de fe.
Por último, somos invitados a creer en el perdón de los pecados: todos tenemos nuestras debilidades, a veces fallamos y quizá no nos esforzamos bastante en nuestro amor y nuestra entrega. A pesar de todo, tenemos la certeza de que Dios nos acoge con su perdón y su ternura entrañables, borra nuestra pecado y nos da la fuerza y la valentía para levantarnos, no desanimarnos y seguir adelante.
Finalmente, expresamos la fe de que un día participaremos de la resurrección de Jesús, estaremos para siempre con Aquel que hemos intentado seguir, y nuestra vida, limitada y finita, se convertirá en una vida perdurable. No podemos entender esto de una forma razonada ni explicarlo con nuestros argumentos. Es aquí donde la fe nos tiene que iluminar y es aquí cuando hemos de tener la certeza que estamos seguros en las manos de Dios, de Aquel de quien nos tenemos que fiar plenamente.
Que este año haya significado para todos nosotros una ayuda para valorar mucho más este don de la fe y un estímulo para irlo alimentando cada día. 

jueves, 4 de julio de 2013

EN EL AÑO DE LA FE



Después de unas semanas de ausencia, volvemos a retomar nuestro blog con un nuevo tema.
Todos sabemos que nos encontramos inmersos en el año de la fe, un año a lo largo del cual somos invitados a profundizar en nuestra fe, a valorarla, a hacerla crecer, a dar gracias por este don. El año de la fe se empezó a celebrar el mes de octubre de 2012 y se clausurará en noviembre de 2013, en el día de la fiesta de Cristo Rey.
A lo largo de estos meses que faltan para terminar este año, os invitamos a hacer un recorrido por los fundamentos de nuestra fe, intentando profundizar en cada una de las afirmaciones del Credo, y poder darnos cuenta de lo que significa vivir como creyentes.
Nuestra confesión de fe empieza así: “Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra”. Creo en un Dios, Paro todopoderoso, creador del cielo y de la tierra”. El Dios en quien creemos es Padre, Hijo y Espíritu Santo, un Misterio que nunca acabaremos de comprender del todo. Creer en Dios como Padre significa ser cada vez más conscientes de que Dios nos ama verdaderamente como un Padre, nos ofrece siempre su amor, su bondad, su ternura... Nos trata y nos valora como verdaderos hijos e hijas. Un Padre, además, que ha puesto todas las maravillas de la creación a nuestras manos para que, a través d’ella, sepamos ver y contemplar su propia belleza. Creer en Dios es ver lo y tratarlo como Padre, como Aquel al cual siempre podemos acudir, en quien siempre podemos esperar porque su ilusión y su deseo es que nosotros mismos nos reconozcamos como sus hijos e hijas. Intentemos vivir esta realidad que puede llenar de gozo nuestra vida.