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viernes, 29 de mayo de 2015

UN DÍA PARA NOSOTRAS



Desde hace unos cuantos años, el domingo de la Trinidad es el día dedicado a los hermanos y hermanas de vida contemplativa. Es como si, a lo largo de toda una jornada, los papeles se invirtieran. Día tras día, muchas personas se acercan a nuestras comunidades pidiendo ser atendidas y escuchadas, solicitando una plegaria por alguna de sus necesidades, anhelos, inquietudes... En cambio, en este día, es toda la Iglesia quien pide recordar a los contemplativos en la oración. Un día para tenernos presentes en el recuerdo y la proximidad, para ayudarnos a pedir a Dios que sepamos mantenernos fieles en nuestro camino de entrega hacia Él y hacia los hermanos y hermanas de todo el mundo.
Ciertamente, este domingo es un día para contemplar. Para contemplar el amor y la ternura del Padre, que nos ama infinitamente. Para contemplar a Jesucristo, el hermano mayor y compañero de camino, que nos invita a seguirlo y a vivir con sus actitudes y sentimientos. Para contemplar a la persona del Espíritu Santo, que es nuestra fuerza y nuestro consuelo, nuestra ayuda y nuestra defensa, nuestra compañía y nuestro guía.
Los hermanos y hermanas que estamos dedicados en todo el mundo a la vida contemplativa, a pesar de los diferentes estilos y maneras de vivirlo, tenemos la misión de ser alabanza de la Trinidad, de vivir con una dedicación y apertura al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Nuestra vida es realmente la vida de todo miembro del Pueblo de Dios, vivida hasta las últimas consecuencias. Todos estamos llamados a la oración, cada cual desde su lugar; y de todos Dios espera que caminemos hacia él con la confianza y la alegría que tienen los hijos hacia su padre, unidos a Jesucristo, dejándonos conducir por el Espíritu.
Os invitamos, en este domingo tan especial para nosotras, a unirnos a nuestra alegría para poder celebrar, un año más, junto con toda la Iglesia universal, este gran don.

sábado, 14 de junio de 2014

NUESTRO DOMINGO



Hemos dejado atrás el tiempo pascual y esta semana nos hemos ido adentrando en el tiempo ordinario. Pero este domingo vuelve a romper un poco el ritmo para invitarnos a celebrar el día de la Trinidad. Realmente, es un día para pararnos a pensar quién es este Dios en quien creemos.
Dios es Padre que nos ama entrañablemente y que siempre nos ofrece, de forma incansable, su ternura y su perdón.
Dios es Hijo, Jesucristo, que ha compartido y comparte nuestra misma naturaleza humana y se ha hecho nuestro hermano, nuestro amigo, nuestro compañero de camino.
Dios es Espíritu, quien nos da la fuerza, el coraje, la valentía para seguir adelante a pesar de nuestros miedos, nuestras debilidades y dificultades.

En este domingo se nos invita también a tener presentes a todos los contemplativos: hermanos y hermanas que hemos seguido la llamada de Dios a dedicarnos a Él de una manera más particular, por medio de nuestra vida de oración y de silencio, y, en nuestro caso, como clarisas, también de pobreza y de fraternidad.
Que este domingo en que celebramos el Dios a quien contemplamos día detrás día nos ayude a ser siempre fieles a nuestra vocación.

viernes, 24 de mayo de 2013

LA FUENTE DEL AMOR



Después del domingo de Pentecostés, llega el domingo de la Trinidad, una fiesta en que la Iglesia nos invita a contemplar y a penetrar un poco más en el Dios en quien creemos: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es como si, después de haber vivido toda la cincuentena pascual, se quisiera resumir en un solo domingo el núcleo central de nuestra fe.
Dios no ha querido ser un Dios solitario ni individual, es un Dios en comunión, fuente de amor, de ternura, de paz, de perdón... Dios es para nosotros un Padre, que cuida de nosotros y nos ama como hijos. Dios es para nosotros el Hijo que ha compartido nuestra misma vida, que nos ha amado hasta el extremo de dar su vida y que nos está ofreciendo continuamente su amistad. Y Dios es para nosotros el Espíritu que nos infunde su fuerza, su luz y que camina a nuestro lado.  
El domingo de la Trinidad es el día en que se recuerda a los hermanos y hermanas de vida contemplativa, a todas aquellas personas que, como nosotras, dedicamos nuestra vida a Dios desde la oración y el silencio con el fin de poder llegar a todo el mundo.
Que este domingo nos ayude a ser más conscientes del Dios en quien creemos y a celebrar el amor que diariamente derrama en nosotros.

viernes, 1 de junio de 2012

UN DÍA PARA LOS CONTEMPLATIVOS


Domingo pasado terminamos el tiempo pascual pero este próximo domingo tiene también un matiz especial y diferente: celebramos el día de la Santísima Trinidad, como en un intento de recoger y de agrupar en un solo día todo lo que hemos contemplado las últimas semanas. Celebramos la bondad, la ternura, el amor del Padre; celebramos la entrega, el servicio, la donación, la amistad de Jesús; y celebramos el don, la luz, la paz del Espíritu Santo.
Es también un día dedicado a todos los contemplativos y contemplativas que son los que, en el silencio y en la oración, dirigen diariamente su alabanza al Padre, por Jesucristo, en el Espíritu Santo.
Tengamos hoy, pues, un recuerdo y una oración para todos estos hermanos y hermanas que, desde su carisma concreto, dedican su vida de una forma total a este Dios que para nosotros es Padre, Hijo y Espíritu Santo, presente dentro de cada uno de nosotros y ofreciéndonos siempre su vida y su plenitud.

sábado, 18 de junio de 2011

NUESTRO DÍA


Desde hace muchos años, la Iglesia dedica el domingo de la Trinidad, el domingo después de Pentecostés, a los religiosos y religiosas dedicados a la vida contemplativa. Y, realmente, este domingo es un día para contemplar.
Para contemplar el amor y la ternura del Padre, que nos ama infinitamente, por encima de todas nuestras esperanzas y expectativas, con un amor grande e inmenso al cual, poco a poco, nos tenemos que ir abriendo y acogiendo en nosotros. Para contemplar a Jesucristo, el hermano mayor y el compañero de camino que nos invita a seguirlo y a vivir con sus actitudes y sentimientos. Que nos ayuda a descubrir este amor del Padre y a lanzarnos en sus brazos con confianza y sin temor.
Para contemplar a la persona del Espíritu Santo que es nuestra fuerza y nuestro consuelo, nuestra ayuda y nuestra defensa, nuestra compañía y nuestro guía.

Los hermanos y hermanas que estamos dedicados por todas las partes del mundo a la vida contemplativa, a pesar de los diferentes estilos y maneras de vivirlo, tenemos la misión de ser alabanza de la Trinidad, de vivir con una dedicación y apertura al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Os invitamos, en este domingo tan especial para nosotras, a unirnos a nuestro gozo para poder celebrar, un año más, junto con toda la Iglesia universal, este gran don.

viernes, 28 de mayo de 2010

DOMINGO DE LA TRINIDAD, DÍA DE LA VIDA CONTEMPLATIVA


El pasado domingo, con la fiesta de Pentecostés, cerrábamos el tiempo pascual. Ahora volvemos a adentrarnos en el tiempo de durante el año y en este domingo la Iglesia pone ante nuestros ojos la fiesta de nuestro Dios, de la Trinidad, la fiesta del Padre, de Jesucristo y del Espíritu Santo.
Hace unos años que la Iglesia dedica este día de la Trinidad a la vida contemplativa, a estos hermanos y hermanas a menudo desconocidos.
Los contemplativos y contemplativas somos bautizados que hemos escuchado la llamada de Dios a vivir dedicados plenamente a Él, en una vida de oración y de silencio, de trabajo y de fraternidad.
Nos esforzamos por responder a esta llamada viviendo desde nuestra realidad de hijos amados entrañablemente por el Padre; escuchando a Jesucristo en su Palabra y esforzándonos por seguir sus huellas; abriéndonos al Espíritu Santo para que nos guíe y haga su obra en nosotros.
Como veis, nuestra vida es en realidad la vida de todo miembro del Pueblo de Dios, vivida –si queréis- hasta las últimas consecuencias. Todos estamos llamados a la oración –cada uno desde su lugar-, y de todos Dios espera que caminemos hacia él con la confianza y la alegría que tienen los hijos hacia su padre, unidos a Jesucristo, dejándonos guiar por el Espíritu.
Aunque nuestras casas y monasterios a veces se encuentren algo retirados de las poblaciones, no por esto nos desentendemos de nuestro mundo y de sus problemas. Al contrario, intentamos vivir y orar con una mirada universal que abarque a todo el mundo, y por lo tanto, a todos vosotros que nos seguís en este blog.
Os pedimos que nos acompañéis en nuestra celebración de este día para que seamos siempre fieles a la llamada de Dios. ¡Gozosa fiesta de la Trinidad!