jueves, 16 de agosto de 2012

LA CLAUSURA DE UN CENTENARIO


Desde el domingo de Ramos de 2011 hasta el día de santa Clara, el pasado día 11 de agosto, las hermanas clarisas de todo el mundo hemos celebrado 800 años de nuestra fundación. Un 8º centenario que, también a nivel mundial, se acaba de clausurar. Todo este tiempo ha sido una oportunidad para profundizar en nuestra vocación, en nuestro carisma, y una ocasión para valorarlo y agradecerlo todavía más.

El día de la fiesta de santa Clara, en la solemne Eucaristía que tuvo lugar en nuestro monasterio, presidida por el Ministro provincial de los hermanos menores, fra Josep Gendrau, se clausuró este centenario. Para nosotras, y para todas las hermanas clarisas esparcidas por todo el mundo, ha representado ser más conscientes que somos las continuadoras y las herederas de lo que, en su tiempo y respondiendo a la llamada del Señor, nos dejó santa Clara: la vivencia del evangelio y el seguimiento de Jesucristo pobre, en fraternidad y en oración.

Gracias a todos los que nos habéis acompañado a lo largo de todo este tiempo de celebración, y que nos seguiréis acompañando en el día a día de nuestra vida ya que, a pesar de la clausura del centenario, la vivencia del carisma sigue siempre viva en nosotras.

martes, 24 de julio de 2012

CERCANO A NOSOTROS


Hoy intentaremos adentrarnos un poco en la siguiente expresión de la oración del Padre nuestro: “que estás en el cielo”. ¿Qué nos evoca, en qué nos hace pensar la palabra “cielo”? ¿En un lugar ideal, en un lugar lejano, en un lugar inaccesible…?
En realidad, el cielo es Dios mismo; conocerlo, amarlo, tratarlo un rato cada día es estar viviendo, ya aquí, un poco en el cielo.
Cuando Jesús nos dice que nos dirijamos al Padre que está en el cielo nos está diciendo que el Padre es muy cercano a nosotros. Si Él mismo es el cielo, esto quiere decir que es nuestra máxima posesión. Él está en nosotros para ser nuestra paz, nuestro consuelo, nuestra seguridad, nuestra confianza, nuestra esperanza, nuestra realización, nuestra plenitud...
No debemos buscar a Dios en la lejanía, lo debemos encontrar dentro de nosotros mismos porque Dios “está aquí”, a nuestro lado, próximo a cada persona. Sólo hace falta que tengamos la voluntad de encontrarlo, en nosotros y en los demás, que entremos un poco en nuestro interior donde Él está esperando ser encontrado y escuchado. Entonces podrá brotar de nuestro corazón esta exclamación: “Padre nuestro que estás en el cielo, que estás AQUÍ!”

lunes, 9 de julio de 2012

EL PADRE DE TODOS


La oración de Jesús empieza con una palabra entrañable, “Padre” que, quizás por demasiado oída, ha perdido la novedad y su auténtico significado en nuestra vida. Jesús, invitándonos a dirigirnos a Dios como Padre nos está invitando a tratar a Dios con intimidad, con confianza, con abandono confiado, con descanso, con familiaridad, con proximidad... El mismo Jesús denominaba Dios con un término que sólo usaban los niños: “Abbá”, es decir, papá, papá mío, papaíto, papá muy amado... Entre Jesús y el Padre hay una intimidad de relación intensa y cercana. Así quiere que lo tratemos también nosotros.
Como hijos e hijas del Padre, podemos contemplar a todos los demás hermanos y hermanas del mundo desde esta perspectiva y sin distinciones. Todos somos fruto de las manos creadoras del Padre y Él nos ha constituido hijos suyos. Desde esta certeza surge la siguiente afirmación del Padre nuestro: Dios no es Padre mío sino Padre nuestro. El hecho de sabernos y sentirnos hijos e hijas del Padre comporta sentirnos también hermanos y hermanas de todo el mundo.
Intentemos profundizar en estas dos palabras y miremos Dios y a los demás con la mirada de Jesús.

miércoles, 27 de junio de 2012

LA ORACIÓN DE JESÚS


Nos dice el evangelista Lucas que “Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: - Señor, enséñanos a orar” (Lc 1,11). Y Jesús empezó su enseñanza con la oración del Padre nuestro.
El Padre nuestro, tantas veces recitado, no es solamente una oración para dirigirnos a Dios, es todo un programa de vida que nos enseña cómo dirigirnos a Dios como Padre, y en comunión con los demás.
Jesús la enseñó a sus discípulos, no para ser repetida de una forma mecánica y rutinaria, sino para que se hicieran suyas las actitudes y sentimientos que el texto de esta oración entraña. 

En las próximas entradas de nuestro blog, os proponemos adentrarnos poco a poco en esta oración que tantas veces decimos y oímos, con el fin de aprender, también nosotros, a orar al estilo de Jesús. Acerquémonos a Él con la misma actitud de los discípulos, con el deseo de aquella persona que quiere aprender a orar teniendo como modelo el gran orante por excelencia.  

viernes, 1 de junio de 2012

UN DÍA PARA LOS CONTEMPLATIVOS


Domingo pasado terminamos el tiempo pascual pero este próximo domingo tiene también un matiz especial y diferente: celebramos el día de la Santísima Trinidad, como en un intento de recoger y de agrupar en un solo día todo lo que hemos contemplado las últimas semanas. Celebramos la bondad, la ternura, el amor del Padre; celebramos la entrega, el servicio, la donación, la amistad de Jesús; y celebramos el don, la luz, la paz del Espíritu Santo.
Es también un día dedicado a todos los contemplativos y contemplativas que son los que, en el silencio y en la oración, dirigen diariamente su alabanza al Padre, por Jesucristo, en el Espíritu Santo.
Tengamos hoy, pues, un recuerdo y una oración para todos estos hermanos y hermanas que, desde su carisma concreto, dedican su vida de una forma total a este Dios que para nosotros es Padre, Hijo y Espíritu Santo, presente dentro de cada uno de nosotros y ofreciéndonos siempre su vida y su plenitud.

sábado, 26 de mayo de 2012

EL DON DEL ESPÍRITU


Con el domingo de Pentecostés terminamos este camino de cincuenta días que ha constituido el tiempo pascual. Hoy, en el evangelio y en toda la liturgia del día, se nos quiere hacer tomar conciencia del gran don del Espíritu.
No es fácil entender el regalo que recibimos con el Espíritu Santo pero nos podemos fijar de qué forma actúa en nosotros.
El Espíritu, don de Jesucristo y del Padre, es nuestro compañero de camino, es quien nos da la fuerza y la alegría para seguir adelante, es quien nos protege, quien nos defiende y nos anima en nuestra ruta. El Espíritu es quien nos permite profundizar en el mensaje de Jesús y nos ayuda a entenderlo y a vivirlo. El Espíritu es quien nos hace testigos valientes en el lugar y situación que nos toca vivir. El Espíritu es luz, es guía, es ayuda, es apoyo, es gozo, es estímulo, es coraje, es paz, es amor…
Por todo esto Jesús nos dice hoy: “Recibid el Espíritu Santo” ya que, abriéndonos a Él, seremos fuertes y valientes para vivir nuestro compromiso de seguimiento de Jesús.

viernes, 18 de mayo de 2012

ID Y PROCLAMAD


Poco a poco vamos llegando al final del tiempo pascual. Este próximo domingo celebramos la Ascensión del Señor. El evangelio nos transmite un mensaje importante: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”. Todos los que creemos en Jesús, que lo seguimos desde el lugar concreto dónde nos encontramos, que lo tratamos por medio de su Palabra o de los sacramentos, tenemos la misión y el encargo de darlo a conocer a quienes no han tenido la oportunidad de descubrirlo o a quienes son indiferentes a su mensaje.
¿Cómo lo podemos hacer? En primer lugar, con nuestro testimonio de vida, viviendo amando, compartiendo, perdonando, respetando, dando a los demás lo mejor de nosotros mismos... Con nuestras actitudes y con nuestra manera de actuar estamos anunciando Jesús a los demás. También podemos darlo a conocer cuando alguien nos pida razón de nuestra fe, con sencillez y, a la vez, con convicción.
Que estos últimos días de Pascua nos ayuden a ser testimonios valientes de Jesús y de su evangelio, que nuestra misma persona sea “un evangelio” para los demás.